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El Rock y sus Tres Bateros

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Sergio Masciotra (Charly García, La Carga) Jorge Araujo (Divididos, Spinetta, Gran Martell) y Gustavo Rowek (V8, Rata Blanca, Rowek), se congeniaron para compartir un mismo asiento y rodar por el país volando cabezas. En esta oportunidad le tocó al Valle latir de forma intensa con el bombo y los platillos de estos  monstruos de la batería.

 Nota: Verónica Cheka

Fotos: María Dante

Llegar a casa después de un día de laburo agitado, con poquísimas horas de sueño encima, y una noche de mucho, mucho rock. Me siento a escribir y no se me cruza por la cabeza poner nada para escuchar. Mis oídos, mis sentidos, todavía intentan, torpemente, procesar lo que acaba de pasar.

 Escuché a “Que sea rock” hace un par de fines de semanas atrás en su primera presentación, con Federico Schiaffino en voz, Salvador Pucci en guitarra, Fito Tapia en bajo y Sergio Segura en batería, una banda que hay que ir a ver porque presentan covers variadísimos que se unen en lo esencial de este querido género.

Ahora, para esta presentación se ubicaron detrás de los parches, nada más ni nada menos que tres de los mejores bateros del país y sus alrededores. Estos muchachones pasearon por temas de distintos artistas dejando su impronta bien marcada, con lo cual lograron que enloqueciéramos con ellos en cada sonido. Siempre admiré la capacidad de los buenos bateristas de hacerte temblar el pulso y hacerte explotar el pecho

Hace un par de años que este Frankestein viene girando esencialmente para dar clases y compartir lo que saben. Tuvimos el lujo de tenerlos en la zona por varios días y distintos lugares, impartiendo sus conocimientos de batería para los interesados, y en mi caso, curiosos.

 La idea surgió de una acnécdota: cuenta Araujo que un alumno suyo viajaba 600km cada quince días para tomar clases con él. En una oportunidad el muchacho le comenta que su arreglo en el laburo era que esas clases serían tomadas como sus vacaciones. Por eso Araujo, Rowek y Masciotra, tipos nobles si los hay, decidieron acercarse a la gente, sin importar el lugar ni los días, viajando incansablemente desde el 2013. Todo esto, mientras siguen con sus proyectos en paralelo (Masciotra con “La carga”, Araujo con su libro “Clase abierta” y Rowek con su banda).

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Al día siguiente tuve la suerte de ser parte de una conferencia de prensa organizada en La Cuatro Estudios. Me sorprendió ver que éramos pocos, pero me alegró la intimidad del asunto. Los tres tipos relajados conversaron con los allí presentes y este es un extracto de aquella charla:

Lautaro Ríos (8300): ¿Cómo surgió la posibilidad de que giren los tres juntos?

G. Rowek: Nosotros hace mucho tiempo que dábamos clases individualmente, con Sergio nos conocimos dando clínicas para una marca de batería y nos hacemos amigos rápidamente. Sergio me presentó con Jorgito y rápidamente pegamos muy buena onda y se empezó a hacer costumbre el hecho de juntarnos para comer, para hablar de música y así, entre charla y charla, siempre que hablábamos de las clínicas, de lo que habíamos visto, a todos nos faltaba como una pata en la silla. Nos gustaba todo lo que era destreza, lo que se mostraba pero faltaba el ‘cómo’ se había hecho. Con ese pensamiento, surgió la idea de poder dar algo más que una clínica, encarar un enfoque de una franja abierta, la idea era darle un cuadernillo al alumno, que haya un temario con un hilo conductivo pero con la onda de cada uno en la batería, yo soy un tipo de doble pedal, Sergio es un velocista, Jorge un híbrido entre el Jazz y el Rock, entonces cada uno le dio su aporte a la clínica y se ve que gustó esto de la diversificación y desde el principio fue un éxito.

 CR: Siendo músicos con tantos años de trayectoria, que han tocado tanto y que lo siguen haciendo. ¿Cómo es su relación con el instrumento? ¿Sienten que todavía les sigue exigiendo o pueden decir ‘bueno, hasta acá’ y ocuparse únicamente del proceso creativo o de improvisación?

J. Araujo: En este último tiempo reforcé mucho sobre el tema de la improvisación, de hecho el libro (“Clase abierta”) habla mucho de eso. Con respecto a lo que vos decís, creo que en eso empecé a profundizar cada vez más. Dio la casualidad, o no, de que estuve tocando con músicos que son grandes improvisadores y que en un momento determinado me llamaron para tocar con ellos cuando ya pensé que estaba fuera de juego, y eso me motivó a relacionarme de nuevo con esa posibilidad de sentir una gran libertad mientras uno toca.

La improvisación, más allá de los estilos, yo lo relaciono con el idioma, con como uno se expresa, no me expreso con palabras que no conozco, trato de llegar a un concepto, como estoy haciendo ahora. Una de las cosas que remarco es  tratar de entender que uno ya tiene cosas incorporadas que ha trabajado, que ha estudiado y ver si eso sale en un momento determinado, para eso, hay que tratar de liberarse lo más posible de situaciones mentales exigentes, repetitivas porque la improvisación es una cosa mucho más natural. En mi caso, no pasa quizás tanto… y no es que esté justificando un acto de vagancia (risas) no es que llegue  a mi casa y me ponga a estudiar, pero si estoy todo el tiempo con esta cuestión de improvisar y ver hasta donde llego con este tema, sobre todo ahora que canto y toco la batería, entonces muchas de las cosas que hago, las planteo desde melodías que me resulta mucho más natural que estar con una cuenta o una cosa estricta. Por ejemplo, anoche tocamos con unos chicos (la banda “Que sea rock”) y en un momento determinado me doy cuenta que cualquier tema que tocáramos yo iba a querer improvisar sobre la forma del tema o sobre algún arreglo que había, pero siempre ligado a eso, a una situación de expresión.

S. Masciotra: perdón, una cosita, él (Araujo), cuando se refería a toda la cuestión de la vagancia… para improvisar, es importante, primero haber estudiado bastante, porque sino es como decir ‘vamos a armar una silla’ y te faltan los clavos, la madera, no tenés manera…

JA: claro, no tenés elementos, por eso decía lo del lenguaje, uno lo escucha a Cortázar, por ejemplo, el tipo te describe una cosa y capaz que es más linda que si la ves, por el lenguaje que maneja, es impresionante. Entonces lo relaciono mucho con eso, con el idioma, capaz que llegas al concepto igual, podés ser un intuitivo y hablar y expresarte muy bien. Yo no soy un tipo que leo mucho pero trato de expresarme y que los pibes me entiendan lo que quiero decirles, que me pregunten, por eso venimos a dar clases abiertas para que pregunten lo que quieran.

GR: Y yo estoy estudiando porque no estudié nada, era vago de chiquito. (Risas).

SM: Pero ya se puso a la par de todos. (Risas).

 CR: Yo estuve en el show de anoche, y algo que me llamó la atención es que la improvisación de batería suele estar muy ligada al corte del resto de los instrumentos y me voló la cabeza ver que eso no pasó.

JA: Exactamente, ahí tenés uno de los motivos por los cuales me gusta eso porque, en un momento, hace muchos años, como vos decís… había un solo de batería y yo no quería, era tocar solo ¿por qué?, el guitarrista está tocando y todos estamos acompañando, el otro toca y todos acompañamos y de repente venías vos y todos decían ‘chau che, me voy a tomar un té’ (risas) y vos tocando solo. No digo que no haya maneras de improvisar solo o que lo haga un guitarrista, un bajista y disfrutarlo, pero me encanta tocar con otros músicos mientras estoy soleando, entonces los miro como para que no dejen de tocar. Y si no lo hago con melodías, yo mismo o teniendo eso en la cabeza, pero no esa cosa de tocar sobre nada que tengas, ninguna idea. Está buenísimo lo que percibiste porque es una de las cosas que disfruto mucho.

 Al día siguiente, sin ser baterista ni mucho menos, fui a la clase abierta que dieron en Calavera no Chilla antes de dar un show, y me encontré aprendiendo mucho no solo sobre el instrumento sino sobre música en general, en lenguaje sencillo se dan a entender mientras revientan el instrumento y nos vuelan la cabeza. Estén en el punto del país en el que estén, por favor, no se lo pierdan. Como tres horas de clases no fueron suficientes nos quedamos para seguir disfrutando de sus talentos, acompañados por músicos de El Bolsón: Pey Etura en guitarra, Luis Alberto Melj en voz y Alejandro Bouso en el bajo, volvieron a demostrar que saben lo que hacen. Con Masciotra tocando  espectacularmente temas de Deep Purple, Araujo haciéndonos feliz con temas de Divididos y Rowek pateándonos el pecho con V8, mientras en la pista de abajo sonaba reggaeton, nos sentimos en el lugar indicado mientras coreábamos, con el puño en alto, “Destrucción”.

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