|
|
![]() Hacía frío. Tal vez fue en la primera noche de helada neuquina. En una salita de ensayo perdida en un rincón de la ciudad, Trastornos Generales (TG) se prepara con unas cuantas cervezas frías para tocar un puñado de sus creaciones. La sala, celosamente custodiada por un perro demasiado grande, esconde buena parte de la esencia de la banda: un aspecto rudo, con direcciones no muy claras y desprolijo como el rock. Flechas dibujadas en las paredes cubiertas de cartón indican cosas que no están ahí. “No somos punk pero gustamos a los punks, no somos heavys pero simpatizan con nosotros, no hay ningún género donde estemos cómodos. ¡No sabemos qué mierda somos!”, resuelve Cebolla (Sebastián Ziade, voz y guitarra), después de deliberar bastante consigo mismo. Los demás asienten. Cuando están todos alrededor de Javier (Cáceres, bateria) se transforman en algo fuerte, poderoso. Suenan contundentes y con potencia. “Viste qué fuerte gritan mierda”, me dice la fotógrafa. Y sí, los chicos gritan mierda pero Cebolla aclara: “son letras optimistas, no hay nada emo”. No sólo canta y escribe, también habla. “No somos una banda para tener sexo, droga y rock and roll, esa pose no está en el objetivo. No somos adolescentes con un hobby, esto es lo que nos gusta hacer. Cuando éramos chicos algunos jugaban a la pelota, nosotros tocábamos. Somos cuatro hermanos que tocamos desde siempre”, dice Cebolla. ![]() Tute (Matías Rentaría, primera guitarra y coros) es el último en volver a la banda para transformarla en un cuarteto que, al parecer, va a durar mucho tiempo más. “Esta es la formación TG que va a perdurar, esta es, se siente”, asegura Cebolla. Esa suerte de carta de presentación se convalida con las fechas. TG agarra todas las oportunidades que se les presenta. “Jamás le dijimos que no a una fecha”, recordó Cebolla. Tute afirma sin dudarlo: “para nosotros lo más importante es tocar y seguir tocando, ése es el futuro de TG: tocar”. ![]() En ese lugar donde la banda está, donde no se pueden encasillar en un estilo en particular, se sienten cómodos en las fechas raras donde tocan con otras bandas de estilos completamente distintos. “Hace poco tocamos en la feria OH Lalá para sólo diez personas, pero le pusimos toda la energía igual”, contó Gollo. Desde la bata, Javi opinó que en esas situaciones de mezcla de género es donde más cómodos se sienten y son las mejores para el crecimiento. “Ahí es donde te ve la gente y por ahí siempre hay alguno que te escucha con atención y después te viene a decir que le gustó lo que hacemos, eso es lo más importante”, decía Javi. La fecha más importante, sin lugar a dudas, fue la de Die Toten Hosen en Kimika, donde tocaron como segunda banda soporte. “Fue increíble, los alemanes nos trataron excelente, el sonido fue increíble, la gente estaba muy receptiva, todos atentos a lo que sonaba, fue un gran experiencia”, dijo Gollo. Trastornos Generales toca el miércoles 5 de mayo con junto a Eskulapio en Pirkas.
Por Romina Zanellato con fotos de Magdalena Azcazuri |








