| Hierba santa... y legal | ||||
|
![]() Cuando llegué al monumento de San Martín me dio la bienvenida una nube con un olor ya conocido, adorado. Un par de pibes tocando la guitarra, porque cuando la Municipalidad se enteró que el lugar que habían cedido para que toquen las bandas era parte de la marcha, lo retiró. Algunos tomando mate, repartiendo diarios de THC… Era lo que esperaba, un ambiente súper cálido y relajado, a pesar del viento apagamecha. Fumé de la planta más dulce, cortesía de uno de los muchachos, y me dispuse a firmar la planilla a favor de la iniciativa que circulaba casi tan asiduamente como los fasitos y la buena onda. Como a las cinco y media de la tarde empezaron a aplaudir y arrancó la marcha. Una cuadra de gente, de toda edad y palo cultural, al grito de “si al autocultivo, no al narcotráfico”. Acompañados por inesperados bocinazos de aliento y gritos de adeptos desde las veredas bajamos por la Avenida Argentina hasta retornar al punto de partida. Una enorme bandera pidiendo “despenalización YA”, otra que decía “DERECHO NATURAL” y algunas chalas flameando con el viento, se observaban entre la multitud (sí, yo le llamo multitud) en una caminata pacífica, hasta respetando los semáforos. Algunos fasos prendidos, gente informándose con THC, charlando. No me voy a meter en la parte política ni legal del asunto, porque me pareció un momento demasiado lindo como para contaminarlo con eso. Es mejor rescatar la carencia total de hipocresía de los allí presentes, que la ignorancia indiscutible de los responsables de tratar estos temas.
Una vez finalizada la caminata volvimos a instalarnos en el lugar inicial. Volvieron las guitarras, los temas alegóricos, las mechas seguían encendidas y el espíritu de unidad era aún mayor. “Fotógrafa, vení a fumarte unas secas”, me gritó uno de los chicos que había estado sosteniendo la bandera más grande. Ya éramos todos amigos… Hasta la Pacha se puso de nuestro lado, se fue el viento y (momento increíiiiiible) una bandada de pájaros comenzó a sobrevolarnos durante varios minutos, según decían algunos, atraídos por el olor. Las panaderías, kioscos y carritos de panchos van a tener que auspiciar la próxima marcha, porque en ésta fueron partícipes importantísimos del “bajón”. Ya eran casi las ocho de la noche y la congregación, junto con la temperatura, comenzaban a disminuir. Finalizaba una jornada que para algunos careció de importancia, para otros fue “pobre” o mal vista, pero para los allí presentes y algunos no presentes que hacían apoyo moral desde sus casas fue esencial para un esperado cambio. Neuquén puede y quiere. Espero que la próxima reunión, sea para festejar una respuesta favorable y no para seguir reclamándola. Texto y fotos por Magdalena Azcazuri
|






