| Nuestro infierno fue encantador | ||||
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![]() Por todo lo anterior, Carlos Solari agradeció el sábado 19 desde el escenario la hospitalidad salteña; y que la gente hubiera llegado de todos lados para apoyar un emprendimiento privado y en el interior del país. Salta vivió, respiró y agradeció la llegada de la tribu ricotera. La bienvenida fue tan cordial que era un tema recurrente entre los que asistimos a éste viaje y quedó con un sabor a querer volver. Y no es chamuyo flaco. Algunos números se tallaron en diferentes medios electrónicos y de papel. Se calculó que Salta recibió alrededor de 500 micros; que se instalaron 800 carpas en los campings de la zona norteña; los hoteles fueron cubiertos en su totalidad e incluso se utilizaron hasta hoteles alojamiento para recibir a la gran tribu ricotera.
![]() Datos a tener en cuenta: el 19 de septiembre del 2009 Carlos “El Indio” Solari tocó en el Estadio padre Ernesto Martearena y esa misma noche Skay Beilinson se presentó en Buenos Aires en El Teatro de Flores.
![]() A partir de ese momento todos los temas fueron iluminados por las bengalas que salían desde la cancha, las tribunas o las puntas de los alambrados del estadio. Fue fiesta y sentimiento en todos lados porque uno cuando miraba al alrededor sólo veía satisfacción. El haber hecho tantos kilómetros para una fiesta que duró casi 2 horas y media; dejar por unos días la familia por amor a una banda; ir con sus hijos de 5 a 13 años y recorrer 4.100 km para ver al mito viviente. Fue comunión o creerse parte de una gran familia. Fue como si se materializara el spot del Carpo Saloto: “rock and roll es actitud frente a la vida”. Los tres últimos temas “Juguetes perdidos”, “Flight 956” y “Ji,ji,ji” -que cantó el Indio- selló una fiesta inolvidable. Fue el único recital del 2009 y muchos esperaban (incluido el Bebe Contempomi de La Viola) que Solari presentara algún tema nuevo, y no lo hizo.El show terminó minutos antes de doce y la desconcentración fue tranquila por las calles de Salta. La ciudad volvió albergar a los mutantes ricoteros en sus bares y boliches. La noche los envolvió y preparó para que al otro día cada tribu volvieran en los micros de linea o contratados. Los campings recién abrieron sus ojos después del mediodía del domingo. Para ese entonces a los canillitas salteños no les quedaba más El Tribuno. En horas de la tarde la Terminal norteña era un hormiguero y en muchos casos los ricoteros seguían de caravana hacia las fiestas del estudiante y la primavera de sus pueblos. Fin de semana salvaje. Todo había pasado en Salta. Solo cuando te bajás del auto, del bondi o de la camioneta que te trajo a dedo, solo ahí te das cuenta del lapsus de tiempo transcurrido; ese mismo tiempo que tuvo en sus manos El Indio, pero que sin duda alguna fue marcado por nuestro Dios Patricio Rey. Es la única explicación racional. ¿Hay otra?
Texto y fotos por Oscar Livera |



Ésta crónica comenzó en el mismo momento en que me bajé del bondi después de haber viajado de Neuquén a Salta, es decir haber recorrido 2.089 km (4.178 km ida y vuelta), para ver al gurú argento cantar. A ese que llenó el estadio Martearena.


Los tres últimos temas “Juguetes perdidos”, “Flight 956” y “Ji,ji,ji” -que cantó el Indio- selló una fiesta inolvidable. Fue el único recital del 2009 y muchos esperaban (incluido el Bebe Contempomi de La Viola) que Solari presentara algún tema nuevo, y no lo hizo.

