Die Toten Hosen: Cerveza, punk y fútbol
Sábado, 07 de Noviembre de 2009 10:58    PDF Imprimir E-mail
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Es difícil de entender. Es un alemán de un metro noventa, 47 años, esbelto, rubio hasta la médula con un peinado de lo más parecido al de un modelo yanki, habla poco o nada de castellano, le encanta pasear en su moto por el mundo, es un borracho declarado que en sus ratos libres fue actor de teatro y televisión y, para colmo, empieza su show vestido de elegante sport. Ese tipo, que se llama Andreas Frege pero todo el mundo conoce como Campino, es el referente del punk nacional. Y parece que incluso viniendo desde Düsseldorf es lo más argentino que hay después del dulce de leche y el bondi.


La explicación está ahí, a pocos metros, arriba de un escenario sólo decorado con el logo de Die Toten Hosen acompañado de la leyenda "Hasta el amargo final" (en alemán, claro). Campino saluda a la gente con un "chin chin" y la cerveza en alto, un pequeño ritual que hizo varias veces en la noche cipoleña. El tipo tambalea un poco pero se logra acomodar, se aferra al pie de micrófono  y empieza el show.

Histriónicos sí, súper sacados sobre el escenario, los Hosen se mueven de un lado a otro y muestran una energía desconocida en cualquier banda de acá. La fuerza de "Strom", "Du lebst nur einmal" o "Disco in Moskau" hacen el resto. El efecto es inmediato: canciones enérgicas cantadas, en su mayoría, en un idioma que sólo los más fanáticos aprendieron y retienen como un pequeño botín mientras poguean en su propio mundo. Y sobre este cocktail desenfrenado interpretan, siempre a su estilo, clásicos hipnóticos como el "Guns Of Brixton" de los Clash o nuestro "Uno, Dos, Ultraviolento". Los alemanes y argentinos que integran la "barrabrava" de los Hosen (y que los siguen a todos lados)  mueven sus cabezas por enésima vez. La banda alimenta el aguante con "Auswärtsspiel", una canción que empieza su estribillo con un argentinísimo "ole ole ole ola".

Campino le dedica el cover de Dillinger "Cocaine in my brain" al "idiota de Lothar Matthäus", como en su momento lo hizo con "los tenistas argentinos que se drogan" o con el mismo Diego Maradona y "su vida después del fútbol". Lo lee de un papel pegado en el suelo pero se entiende, igual que unos días atrás en el Pepsi Music. Más tarde arremete con su propia versión de "La Bamba" (sí, la de Los Lobos!) y una leve modificación en la letra: "Yo no soy marinero, soy Campino"

Para la anécdota, un pibe de Buenos Aires sube al escenario a cantar una canción completa. Se llama Emiliano, festejó su propio momento de gloria y fue lo más parecido a la peli "Rock Star" que pudimos ver en vivo y en directo.

Sólo comparable con el show de Marky Ramone en Ticket allá por diciembre de 2005, la noche cipoleña vivió su propio momento para la historia. Campino, ese anti-héroe que se camufla de borracho decrépito, levanta los brazos después de su ¡cuarta! salida al escenario y el final con "You'll never walk alone" (de The Boys). Todos lo vitorean revoleando su cerveza por los aires. Ya entendimos el por qué.

Textor por Nicolás Bustamante con fotos de Gustavo Bustos