Rada / Calle 13 / Molotov: La Quinta Internacional
Martes, 16 de Febrero de 2010 03:12    PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 9
MaloBueno 

 

Entre las miles de personas que se agolparon en el sector “free” frente al escenario mayor de la Fiesta Nacional de la Manzana, un adolescente trató de hacer ondear su bandera de Viejas Locas, pero ya no había espacio ni tampoco aire. La bandera se plantó igual, firme, como durante la noche del jueves. Todo un símbolo de que la juventud roquense y rockera estaba ahí.

También hubo neuquinos, cipoleños, allenses. Todos a la espera de Molotov, el grupo mexicano que finalmente cerró la quinta noche de la fiesta manzanera. La quinta internacional.

Como una injusticia que pasa desapercibida, Rubén Rada hizo las veces de partener. Con sus 66 años a cuestas, el montevideano dispuso sobre el escenario una banda impecable, con un groove sorprendente y un espíritu de latin-rock a la usanza del Santana sesentoso. En zapadas extensas se pudo notar la enorme capacidad de sus músicos, que no hicieron más que ponerse a la altura del  mito del candombe. Para reprochar, las interpretaciones más modernas y melosas hechas para programas de manualidades de Utilísima ("Aparte de tí", "Chacha Muchacha"). Para aprobar con pulgares arriba la versión de "Hoy te vi", de Eduardo Mateo (incluida en su último disco de covers "Fan") y la "Mandanga Dance" con la que coronó su corto pero exquisito repertorio. La aprobación de la gente no se hizo esperar. Es muy difícil que un artista con ese carisma pase desapercibido.

Después del concurso del peso de la manzana aparecían sobre el escenario dos grupos unidos por sus orígenes. Calle 13 y Molotov nacieron en barrios de clase media, con un manifiesto respeto por el hip hop, pero decidieron incorporar ritmos foráneos para transformar su sonido y crear una identidad. Ambos, por caminos diferentes, lo fueron logrando con marcado suceso.

Pasadas las 22, René Pérez apareció en escena para cantar poco y hablar muchísimo. El de Trujillo Alto aprovechó cada intermedio como si fueran sus últimos 30 segundos de fama. "Hola General Roca, encontré el mapa", dijo promediando el recital y disculpándose por sus reiterados saludos a Neuquén en el inicio del show. Con el correr de las canciones el Residente fue perdiendo protagonismo y apoyándose en la ductilidad de su hermana Ileana Cabra, que se movió sigilosa por todo el frente de ataque de una banda dispuesta a transpirar la camiseta cada vez que encara una canción.

Si fueran un plato, serían un revuelto gramajo. Muy casero y grasiento, con lo que hay a mano, pero muy llenador a la vez. Y el gran cocinero de este asunto que trascendió su Puerto Rico natal estaba a la izquierda del público. Eduardo Cabra (alias "Visitante"), es el auténtico ingeniero detrás de la brillante orquesta de Calle 13. Un músico observador e inclusivo que con el correr de los años se va transformando en uno de esos nuevos gurús latinoamericanos a la par del uruguayo Juan Campodónico o el argentino Matías "Chávez" Méndez. Todo lo rescata, lo estudia y lo somete a la interpretación de sus hermanos.

El repertorio, lleno de paisajes, fue desde la samba de "No hay nadie como tú" hasta el candombe de "La Perla" pasando por la cumbia ("La cumbia de los aburridos"), o el reggaetón ("Se Vale To To").  En algunas canciones, el Residente aprovechó su maestría en cine para recopilar diversos collages alusivos. y plasmarlos en una de las tres pantallas gigantes que conformaban la escenografía de la fiesta.  Finalmente su primer show en el Alto Valle fue aprobado con mucho fervor. La mecha de Calle 13 se consumió mientras el frío acompañaba el recambio de público para el acto final de la fiesta.

"Get the Flash Player" "to see this gallery."

Con la displisencia que los caracterizó en los últimos años, los Molotov volvieron al Alto Valle. La estruendosa algarabía de aquellos que los esperaban parados desde hace horas titubeó cuando la banda los recibió de la peor manera. Sus ya frecuentes problemas de sonido y de actitud al inicio de cada show volvieron a hacerse presentes. Intentaron comenzar su repertorio pero terminaron pidiendo "un minuto más" para arrancar con "Chinga tu madre" el breve pero intenso recital que tenían preparado para los roquenses.

El show comenzó con la mala gana de Tito, Paco, Micky y Randy, que no pudieron disimular su intoxicación. Pero a fuerza de canciones lograron revertir su imagen, incluso mechando algunos lados B como "Changüich a la chichona" (de "Dance and Dense Denso"), "Here Comes The Mayo" (de la banda de sonido de la película "Y tu mamá también") o el desastroso e innecesario cover "Rap, Soda y Bohemia" (de "Tributo A Queen: Los Grandes Del Rock En Español"). Así, con la bruteza que los caracteriza, se jugaron la cabeza metiendo mano en todos sus discos y rescatando gemas cumbia/punk como “Me convierto en Marciano” o el refritado rock “Perro Negro y Callejero” de El Tri.

La recta final con "Más Vale Cholo", "Mátate Teté", "Puto" y el reggaetón "Rastamandita" pudo más que las previsiones previas y el pésimo arranque de los mexicanos quedó sepultado bajo la nube de polvo que levantó el pogo colectivo.

El balance, más que positivo, dejó al descubierto una gran selección de grupos para esta noche final que pagamos todos. En la noche del domingo hubo mujeres voluptuosas y el peso de la manzana. Y aunque no estaba Sofovich, había gente canosa que trató de animar la velada con poco éxito. Por suerte estaban los artistas, que lograron distraernos un poco de tanto garca suelto por ahí.
 

Texto por Nicolás Bustamante con fotos de Paulo Tejeda