Todos Tus Muertos: Sé que vas a volver
Martes, 13 de Julio de 2010 20:53    PDF Imprimir E-mail
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Calaba hasta los huesos el frío a eso de las 9 de la noche de un sábado de julio cuando una horda (sustantivo dirigido cariñosamente a los presentes) se acercó apelando al fuego interior de ver de nuevo, again, a Todos Tus Muertos en un escenario de Neuquén.
El retorno fue con Pablo Molina como voz principal y Fidel Nadal en la suya, muy lejos de este proyecto y disfrutando de las últimas esquirlas luego de la explosión de su carrera solista con International Love.

Para amenizar y empezar a meter la gente en Pirkas. Mitosis (que se coló en la fiesta un par de días antes) y Siete Puntas presentaron sendos discos cosecha 2009. Hubo halagos, y ninguna objeción, sobre los shows de estas dos bandas regionales ya establecidas que tuvieron cambios en los últimos años pero sobrevivieron como proyectos insignia en sus géneros. Larga vida.

Después de las 22.30 y con una aceptable convocatoria de público, la gente se acercó nuevamente al escenario para ser testigo de un show con muchísimo feedback. Probablemente la demostración más cabal de que una banda puede estrenar nuevas canciones sin ser hostil con su gente, y a su vez el público puede presenciar un show sin ser molesto con el artista. Se vivió una especie de conexión, como si se tratara de una amistad de toda la vida que retornó de un viaje largo.

El inicio con "El Ritual de la Muerte" se percibió como un primer saludo, una palmada, antes de revivir con histrionismo los mejores momentos de la carrera de una banda que se metió en el bolsillo a ese público cautivo que tiene el rock alter-latino en el Alto Valle.

Por eso "Mate" sonó a himno, y allí se inició la jarana inicial. "Y 13 años después volvimos a Neuquén", dijo Pablo Molina, oficiando de anfitrión. La sucesión de odas al desencanto, ese panfleto constante que es su repertorio, se festejó en demasía con vasos de plástico vacíos y un microclima tropical que se extendió en los alrededores del escenario. Por eso se mojaron las remeras en "Sé que no" y "Pulso", el primer corte del nuevo disco "Crisis".
 
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En pleno exhorcismo, catarsis total, escenas dignas de ser vistas por un psicólogo, se desató la gente que armó pogo instantáneo. Acá un pibe hacía fuerza para sostener a su compañera de agite. Allá un rubio mojado gritaba como si hubiera hecho un gol de mediacancha en "Fuego amigo (sobre Bagdad)", otra de las canciones con la que Todos Tus Muertos respondía a esa pregunta recurrente: ¿Qué estás haciendo por estos días?

De repente uno de nuestros históricos fotógrafos, Gustavo "Bursi" Bustos se dejaba caer en una clase maestra de stage diving. A menos de dos metros, Oscar "Cachito" Livera dejaba la cámara a un lado y le cantaba en la cara a Pablito que "hay gente mentirosa, gente policía, gente de mierda y gente que no".

La escena se repetiría en "Andate", "Trece" y en la infinidad de canciones/hits/clásicos que interpretaron con la misma frescura de siempre. Una FIESTA CON MAYÚSCULAS, NEGRITA Y SUBRAYADA como para levantar una noche polar que parecía resignada a quedar en el olvido si no fuera por este grupo de monstruos que en dos horas explotaron al máximo el diminuto escenario del bar neuquino y el flojo sonido con el que lidiaron.

Con mucha altura Todos Tus Muertos hizo historia otra vez. Gamexane, Félix, Pablito y compañía se compraron a la gente y se pagaron los pasajes para diez shows más en la región. Amen.

Por Nicolás Bustamante con fotos de Magdalena Azcazuri.