La llama de Bulldog sigue encendida
Lunes, 09 de Agosto de 2010 12:35    PDF Imprimir E-mail
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En contra de la corriente y contra todos los presupuestos del punk rock, a las 21 como estaba establecido subieron al escenario los neuquinos de Deacorde. Pirkas estaba lleno de remeras de Bulldog y bandas afines. No faltaron las cervezas en la mano haciendo la “pre” y muchos que entraban y salían para poder llenar sus pulmones de humo. Tampoco faltaron las mochilas a las que les desvalijaron desodorantes y encendedores.
La monada esperó y desesperó. Era rotundo el comienzo de los cantitos como: ¡He Ho Bulldog! Prueba de guitarra y todo el pogo eufórico arrancó con los chiflidos y a gritos para que suba la banda. Ya habían esperado demasiado. Si bien los pasillos laterales del lugar estaban transitables, había gente. Mucha. El calor llegaba a ahogar.

Bulldog arriba del escenario dio un show de dos horas pasando por todos los discos, todas las canciones y “¡Sí! Vamos a tocar todos los temas que nos pidas, todos esos que ustedes quieren escuchar” dijo Mantu.
La pista, que muchas veces ha visto bailar a mujeres de tacón alto y muchachos bien vestidos, esta vez tuvo que sufrir los saltos y empujones del terrible pogo que se había armado. Terrible. Volaba gente por el aire, vasos y alguna que otra cosa. Si había que ponerle, “Pogo, Punk y Sentimiento” fue la ensalada perfecta. Las personas del lugar corearon al unísono todos y cada uno de los temas cómo en “Más que diez” que prácticamente Bulldog no cantó. El feedback que tiene la banda con el público es rara vez vista en algunos recitales y esto, sobre todo se notó al final.
 
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Cuando hablamos después con los Bulldog, entre cabezas transpiradas, cervezas, humo y celulares que no dejaban de sonar, se los vio muy contentos y hasta podría decirse que sorprendidos de la cantidad de gente y el nonstop de aguante en general. Además, ese era el momento en el cual arrancaban, si se quiere, sus ‘mini’ vacaciones, ya que volvían a sus respectivas casas a ver a la familia y a bajar un par de decibles de tan extensa gira que tienen preparada.

Ya lo decía Willy unos días atrás: “Hay ciudades que te sorprenden, que decís ‘mirá, todavía sigue la llama encendida’ hay ciudades que están como adormecidas”. Sin duda alguna: Neuquén es una de las ciudades que mantiene esa llama que genera Bulldog y armaron una gran fiesta de cumpleaños que festejamos entre todos.

Por Cris Rosales con fotos de Magdalena Azcazuri