Nonpalidece: No se rinden los guerreros
Lunes, 09 de Agosto de 2010 17:46    PDF Imprimir E-mail
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Una turba iracunda. Durante 23 segundos, la multitud que estuvo en Bloke se sintió eso. Fue un brote de furia espontáneo después de 13 minutos y 24 segundos (más o menos) acumulados entre las dos interrupciones abruptas que tuvo Nonpalidece sobre el escenario. La malograda apertura de su show generó mucha incertidumbre y un mar de puteadas hacia el boliche, la hermana de uno y la madre de otro. Pero en el mismo tiempo en que vos tardaste en leer esto se desvaneció esa furia, y todos los Increíble Hulk que aparecieron sobre la pista se volvieron otra vez alegres concurrentes de una inocentona fiesta reggae. De esta manera el problema de sonido terminó siendo solo un dato en el accidentado anecdotario de los de Tigre en el Alto Valle.

De antemano, Sinsemina fue pura actitud. El distinguido público (porque muchos estaban de verde, rojo o amarillo) les prestó atención en su breve pero contundente set que los mostró como un cuarteto preparado pero no aceitado. La juventud del grupo da un panorama de que, con un poco más de experiencia en este tipo de eventos, pueden ofrecer mucho más. Fue un primer e imporante paso que se superó, como dijimos al comienzo, con pura actitud.

Post-Sinsemina se vivieron escenas de subte en algunos lugares del repleto reducto. La fórmula "amontonamiento + calor = tomo algo helado porque me deshidrato" funcionó otra vez a pedir del bolichero de turno.
 
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Después vino la anécdota, lo que contamos al principio, y luego a revancha de la revancha con Néstor Ramljak y sus manitas juntas pidiendo perdón y saludando a un público condescendiente que pidió su recompensa. "Volvió la luz", explicó antes de la apertura ahora sí oficial de un show que fue aumentando su intensidad desde "Tu Recompensa", "En el aire" y "Dame luz" hasta el meddley entre los covers "Danger man" y "Natty Dread", y "Ay No" (canción cuyo estribillo está dedicado seguramente a un mal asador). Progresivamente, como pidiendo permiso, Néstor comenzó a utilizar el vocoder para sus interpretaciones. Y definitivamente suena menos grosero que Cher en "Believe".

"Revolución" fue otro de los puntos altos de la noche. La banda sonó más que ajustada en momentos en que las orquestas de reggae y ska han llegado a un nivel excelentísimo como pudimos apreciar este año con los impresionantes sets de Dread Mar I y Kameleba. Aunque nadie los exige, se propusieron no tener margen para el error.

"La gran mentira", "Acto reflejo" y "Juanito" estuvieron allí para poner paños fríos y encaminar el concierto hasta su fin, no sin antes aplaudir hasta donde se pueda ese monstruo que es Sergio Colombo con un saxo entre las manos tocando para cientos de personas. El mentor del Natty Combo se robó el show.

En las tarjetas, y después de un último round con paliza gracias a una increíble versión de "Ride Natty Ridde" de Bob Marley y "Reggae en el Universo", Nonpalidece ganó cómodo después de un par de golpes bajos. Su propia convicción los puso en donde están y parece muy difícil que un generador de energía los saque del imaginario colectivo en una noche en la que eran más que bienvenidos. Superaron con holgura ese compromiso implícito de generar fiesta y consciencia a la vez,  y lo hicieron haciendo honor a su nombre: como guerreros que no se rinden.
 
 
Por Nicolás Bustamante con fotos de Oscar Livera