| Viejas Locas: Secuencias inesperadas de un show predecible | ||||
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![]() A esto le podemos sumar que en esa época andaba armado, con la excusa de que los tiempos habían cambiado y mientras hace muchos años te podías cagar a trompadas tranquilo, ahora necesitas estar con un arma. ¿Seguimos? Tuvo una pitón de mascota, que realmente no sé si tendrá aún. ¿Por qué le gustan tanto las serpientes? Porque no parpadean y él quiere ser el primer ser humano que se arranque los parpados, al menos es lo que quería. Agréguenle las causas por tenencia de drogas, de robos de automóviles y vaya a saber uno cuántas cosas más. También dijo que no iba a volver Viejas Locas, que no tocaban más, que él no valía 500 mil dólares (suma aproximada que le habían ofrecido para volver con la banda) pero, acá estaban… Volvieron y llenaron el mayor estadio de la ciudad. Hora estimada del show: 22 horas. Abrían las puertas a las 20:30, pedían puntualidad. Pura fantasía de cartel. Era una mezcla entre una convención de Pomelo’s Rock and Roll de Capusotto, Toppers blancas, negras (incluyo las mías) y rojas; camperas Adidas, las clásicas azules y blancas y las new generation: verdes con rayas amarillas y hasta encontramos algunas rojas. Flequillos, pañuelos y trapos, muchos trapos con el logo del ojo fisurado entre chalas. Todo en un mismo combo, una misma noche. El campo no se completaba, se acercaba la hora establecida y la gente seguía entrando. Se hicieron las 23. Se nos fue el sábado y nos agarró el domingo, todo encerrados en el Ruca Che aguardando a que aparezca la banda. Entre tanta espera vimos cómo se debatían a duelo un par de flequillos por el control de un pogo, cómo se terminaron de llenar las tribunas, el campo y escuchamos miles de veces “hay que saltar, hay que saltar, para que el Pity salga a cantar”. Salió a cantar y el reloj casi pisaba las 00:30. El agite no se detuvo por impuntualidades y "colgaron" todos en masa. Empezando por la cantidad de imágenes de animé porno que proyectaban en la pantalla redonda en el centro del escenario, o tal vez también, los compilados de bloopers que se veían mientras sonaba “Una vez más”, las alucinaciones de Pity sobre el escenario fueron la constante de la noche. Se fue tres veces y volvió a subir, dejó a la banda tocando sola, frente a la cual hay que sacarse el sombrero porque supieron mantener a la gente entretenida y sin decaer un segundo. Por momentos se dibujaban situaciones como la siguiente: miles de personas aplastadas contra las vallas, gritando por agua. El ex Intoxicados pide a la producción que el agua que le correspondía a él se la den a la gente. Acto seguido, las miles de almas ovacionándolo en agradecimiento. Intercambio de roles con su bajista Fachi Crea cuando tocaron “Difícil de entender”, quién se excusó ante la gente mediante un: "disculpen chicos, pero el Pity dice que quiere tocar el bajo, ¿se bancan un tema más?" Efectivamente, le había robado el instrumento, se lo colgó y con pucho de por medio, se tocó un par de temas. Después se sentó en un parlante, para que el público descontrole cantando “Botella”. Se paró, se los descolgó, se acercó al micrófono y dice: "5 minutos y volvemos". El lugar parecía que se vaciaba, todos corrieron a la entrada. Y lo prometido es deuda, volvieron al escenario, pero sin el frontman en escena. Arrancaron igual, sonaron ajustados, claros a pesar de los acoples que pusieron su granito de arena para rompernos un poco las orejas y las pelotas. De la nada apareció. Volvió caminando lento, como dando tumbos por el escenario, se agarró la cara, era un Pity resucitado gritando: "¡Sos una perra!". Una versión de unos extensos 15 minutos de cuelgue en el que repitió, luego de terminar la canción, cosas indescifrables mirando al cielo, para terminar en el piso todo enroscado susurrando la canción. Siguió con “Árbol de la vida” para luego enganchar con “Me gustas mucho”. Todos bailando, todos gritando, todos felices y contentos. Empezó “Una piba como vos” tema en el cual Pity gritaba: “Tengo sexo” y la gente contestaba: “Y rock and roll” secuencia que se repitió al menos 4 minutos consecutivos. Cuelgue continuo y grita: "¡Hagan una agujero como la concha de mi madre!", luego, y con voz de Teletubbie se despide diciendo al menos 10 veces: "¡les quiero mucho! ¡Chaoo!". Era de esperarse. No se fue, volvió a tocar un rato más. Se sorprendió por la cantidad de gente que había en Neuquén, que no recordaba tal número. Preguntó por alguna taberna abierta con cuatros mesas disponibles y continuó el show cantando “Don’t cry for me Argentina” bajo un halo de luz blanca. Para seguir colgando, se acordó de los perros que el municipio pensaba matar y le pidió a todos: No quiero más perros enfermos en Argentina. ¡Todos con libreta sanitaria! Tal vez se esperaba que no haya errores técnicos, que no subieran más de 2 horas tarde, que Pity no se bajara tantas veces del escenario, que los temas no se estiren tanto y toquen un poco más. Pero no había show perfecto, no era la expectativa. Es por eso que, con las luces prendidas, la gente yéndose del estadio, sin la banda sobre el escenario Pity volvió a subir, se colgó la guitarra siendo casi las 3 de la mañana del domingo. Acordes errados, sin decir una palabra, confundiendo bandas termina haciendo “Fuego” de Intoxicados. Y bueno… No podíamos esperar menos, más tampoco. Por CRis Rosales con fotos de Oscar Livera
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