La Estafa Dub: Para todos todo
Lunes, 06 de Diciembre de 2010 12:27    PDF Imprimir E-mail
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La Estafa Dub despidió definitivamente el Rock and Pop Corner con un recital impecable en el que presentaron gratuitamente algunas de las canciones que componen su primer álbum. La jornada, cargada de emotividad, estuvo signada por el intenso calor que se vivió en la capital neuquina.

Para muchos no fue un domingo cualquiera. Armados del religioso termo, galletitas, gaseosas y alguna que otra cerveza, los oyentes de Rock and Pop Neuquén improvisaron un picnic en plena calle Alberdi para despedir el ciclo de recitales más importante en la historia del rock regional. La mayoría de los presentes acercó alimentos no perecederos, juguetes y ropa que se fueron acumulando en el jardín de la radio, completando una nueva jornada de música y solidaridad como suele realizar la emisora.

La Estafa volvió a brindar un show imponente, con una puesta en escena marcada por su ya típico atuendo de camisas negra. En el plano estrictamente musical podemos decir que lograron superponer capas sobre capas, con una base de bajo, batería, percusiones, teclados y guitarras con muchísimo groove sobre las que se suman las voces, coros y vientos. Como siempre, prima la máxima de sumar e intensificar la apuesta con doce músicos que oportunamente se suben a la marea, montan la ola y vuelven a sus puestos de laburo en la base.

La banda no se guardó nada, el show duró más de una hora y sonó muy prolijo tanto en el vivo como en la transmisión especial que realizó en directo Rock and Pop Neuquén.

Tal vez lo más importante de la jornada fue este crossover un tanto prometedor y devastador a la vez. Por un lado la soberbia presentación de La Estafa Dub como apuesta firme y constante que apuesta al trabajo de hormiga y gana cada vez que consigue el aplauso del estimado. En la vereda opuesta llegó la extinción de la Fm cultural más comprometida con los artistas locales y dedicada a construir cada vez que se presentó una oportunidad, incluso en su propia despedida.

 

Por Nicolás Bustamante con fotos de Magdalena Azcazuri