Carajo y la fuerza del metal
Lunes, 28 de Marzo de 2011 13:48    PDF Imprimir E-mail
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La fuerza del metal de Carajo dejó satisfechos a cientos de jóvenes que se aplastaron el sábado ante las vallas de contención del escenario del Complejo Bloke. Antes de las 21 ya estaban todos los chicos esperando ansiosos a la banda que ya muchos cargaban en sus camisetas, mochilas y gorras.

Hasta los dientes con la estridencia del sonido metalero, las locales P.O.G.O y Eskulapio estuvieron contados minutos sobre la tarima y a todo volumen dejaron sobre el éter algunas de sus composiciones.

Luces abajo, púas fluorescentes. Los gritos de los pibes indicaban que los músicos ya estaban sobre el escenario.

El calor no se hizo esperar. Para el tema dos ya se veían los cueros descubiertos y las cabelleras mojadas que, al compás de la música, afirmaban y negaban sin cesar. El contacto de los cuerpos era inevitable. Las partículas de fluidos se hicieron uno: una combinación de “chivos” que volaba cual desecho radioactivo. La sensación térmica había perdido control por completo.

Cercanos a cumplir diez años como trío, los ex A.N.I.M.A.L. Marcelo Corvalán o “Corvata” en bajo y voz; Andrés Vilanova, en batería juntos a Hernan Langer en la guitarra, llegaron hasta Neuquén en medio de una gira que los tiene sobre ruedas, de punta a punta del país, emprendidos en la campaña de presentación de su último trabajo discográfico: “El mar de las almas”, el cuarto en la lista.
 
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Aproximadas dos horas de concierto metalero, cambios de guitarras y bajos en cada tema y un over-drive sobre el límite fueron la oferta final de una banda que seguro volverá a pisar tierras patagónicas. No cabe duda que de ser así tendrán en frente un mar de almas de negro, transpiradas, cargadas de energía y dispuestas a que les vuelen la cabeza hasta quedar asqueados de rock.  

La lista de temas, seguida al pie la letra en orden y estructura incluyó, además de la canciones más nuevas, presentes obvio en la memoria de todos los que ahí daban saludo. Las conocidas "Atrapasueños" y "Sacate la Mierda", que como frutillas en la torta sirvieron de espectacular cierre ante un grupo de jóvenes extasiados que acompañaron cada minuto del recital con coros y cantos futboleros, de esos que alimentan los egos.
 
Por Facundo Vendavales con fotos de Oscar Livera