| Rata Blanca deslumbró en Cipolletti | ||||
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![]() De un lado de las vallas había un grupo de cincuentones ya, padres o abuelos a estas alturas, que viajan muchos kilómetros para satisfacer su hambre de hard rock, moviendo su voluminoso cabello y poniendo cara de malos. Del otro lado también. Cerca de las 22 varios operarios subidos a escaleras de madera colgaban un telón negro sobre los instrumentos de los Rata Blanca. Sin dudas un atentado al habitual glamour de Barilari, Giardino y compañía. Meet estaba lleno de gente y la noche bastante fría propició meterse rápido al boliche para resguardarse. "¿Dónde están los baños?" debe haber sido la pregunta más habitual ya que la mayoría de la gente jamás había entrado al boliche cipoleño. Sergio, un roquense que trajo a su mujer y a su hijo en su Renault 12 desde General Roca, me contó que acobachó en el baúl una conservadora con gaseosas y sánguches. Su pibe, de 14 años, ya no le da ni la hora y espera bastante más adelante que nosotros la aparición de su ídolo. "Hizo una clínica con Giardino y quedó fascinado", me explica el padre mientras trata de elevar su metro sesenta para ver cómo está la cosa por allá, cerca del escenario. De repente cayó el telón y empezó una batalla contra el paso del tiempo. Para Rata Blanca cada show es la reivindicación de un estilo de vida. "Vivimos de esto", dijo Barilari mientras puteaba a un productor de Viedma que los dejó de garpe la noche anterior. Para su público son dos horas (más o menos) en las que aparecen de nuevo en su piecita de adolescente, metidos en la cucheta, tratando de sacar con la criolla canciones de Megadeth y con el poster gigante del roedor albino pegado a la pared con sintex. A pelearla entonces. Con un seis por lado bastante grave la banda de hard rock por excelencia de la música nacional salió a la cancha con "El reino olvidado" y "Diario de una Sombra". A mi lado un gordo con la remera de V8 empezó a revolear la peluca. Vamos a acompañarlo, a ver si se enoja. El clasicazo "Solo para amarte" y "Ángeles de Acero" revuelven un poco el pogo de descamizados. Walter Giardino pone su pie izquierdo sobre el retorno y pone cara de "estoy haciendo algo difícil". No le creo nada. Todos sabemos que toca increíblemente bien, pero que a esta altura esos solos equivalen en esfuerzo al que hace un heladero para que las bochitas no se caigan. El guitar hero de las pampas hacía todo bien moviéndose de un lado al otro del escenario, alterando al pobre plomo que seguro le pide desde hace años que cambié por una inalámbrica. Al mismo tiempo Barilari agitaba al público heterogéneo que tiene delante suyo. Su voz permanece intacta y su cabello bastante firme. Promediando el show Adrián saludó y anunció el segmento dedicado a "Magos, Espadas y Rosas", el disco que demostró que una banda la puede pegar sin traicionar el estilo. Y qué mejor muestra que "La leyenda del hada y el mago" y"Mujer amante", con el micrófono del diminuto vocalista bien arriba tomando el coro de sus fieles.
Así se fue desarrollando el repaso por "Magos...", que a su vez es un homenaje al hard rock y al público que los sigue desde siempre, hoy con sus esposas o maridos, sus hijos y una conservadora en el baúl. Por eso también hubo gestos de alegría cuando sonaban algunos lados B de ese disco como "El beso de la bruja" y "Haz tu jugada".
Texto: Nicolás Bustamante (
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