Almafuerte en Cipolletti: El día que Meet tembló
Lunes, 24 de Octubre de 2011 09:03    PDF Imprimir E-mail
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Paso un largo tiempo, bah tal vez no tanto, simplemente fueron unos cuantos meses, hasta que el tipo volvió con sus tres laderos. Fueron unos cuantos meses en los que conto con una exposición mediática poco habitual para un ser humano de sus características y de su trayectoria, que es reconocida por muchos, pero a su vez, menospreciada por quienes tienen la sartén por el mango.

A pesar de todo, el tipo va al frente si medir las consecuencias, o tal vez si las mide, y es por eso que se expresa de la forma en que lo hace. Muchos aplauden sus palabras convencidos, y hasta las hacen propias. Otros lo aplauden y se ríen, celebrando sus palabras como graciosas ocurrencias.

Pero tanto los unos, como los otros, aplauden a Ricardo Iorio cuando el tipo da vida a sus canciones. Pasó por Meet, lo hizo temblar...y también lo expandió. La cantidad de gente que ingreso a ese local, fue abismal. No se podía caminar sin empujar a alguien. Alcanzar las barras era una tarea titánica, incluso al llegar era casi imposible conseguir una birra por debajo de los veinte grados. Y todo esto a las 21:30 cuando todavía faltaba una hora para que Almafuerte subiera al escenario.

Y mientras uno intentaba acercarse a la barra, al menos, se podía disfrutar del muy buen set de la legendaria banda de la zona No Somos Angeles, quienes a fuerza de temas propio, arrancaron numerosos aplausos de las más de dos mil metaleros/as que colmaron el lugar. Vale rescatar (y mucho) el muy buen sonido que contó el set de este sexteto que al que hoy lo único que se le puede reclamar es el ultra-demorado disco de estudio, algo que merecen tener luego de tantos años de pelearla dentro de la escena. Ojalá pronto podamos ver en las bateas de la zona el nuevo material de esta elaborada banda de metal.

Vale hacer la aclaración de que también participaron de esta jornada los muchachos de Aonikenk, Crhysis y Brio, pero que lamentablemente, por cuestiones laborales no llegamos a tiempo para poder presenciar sus respectivas actuaciones.

Y hablando de actuaciones, la que faltaba desarrollarse era la del grupo principal de la velada: Almafuerte. Aunque también era cierto que uno no tenía la certeza de que el último show de la noche iba a ser desarrollado por la banda, sino que se corría el riesgo de que el show lo brindara Iorio. Y menciono esta duda que me atravesaba por la simple experiencia de haber visto shows de Ricardo con la banda de acompañante. O sea, recitales en donde él se pasaba más tiempo desarrollando monólogos que cantando.

¿Qué paso finalmente aquella ventosa noche de sábado? Almafuerte brindo un show impecable.

Y uno de los pilares fundamentales de la excelencia de la banda en vivo (bah, en estudio también) es nada más y nada menos que el inconmensurable talento del "Tano" Marciello en las seis cuerdas. Un tipo que te puede sacar de la galera un riff que te quiebre el tabique, como así también una melodía que te penetra en el cerebro y se queda a residir ahí durante meses enteros acompañándote las veinticuatro horas del día.

Ahora claro, el Tano no está solo al momento de desarrollar el “sonido” Almafuerte. Sus compañeros en esta cruzada de mantener la impronta de la banda más emblemática del metal en la actualidad son Bin Valencia en los parches y Beto Ceriotti en el bajo: dos músicos que no gozan de un gran virtuosismo, pero que si poseen la capacidad de ejecutar a la perfección la fórmula del sonido ya consagrado de esta agrupación.

Una agrupación que tiene en su voz a uno de los mayores emblemas del rock argentino. Y no solo lo ubicó dentro del metal, sino que desde mi perspectiva Iorio ya ocupa un lugar importante dentro de la historia del rock de nuestro país a pesar de que sus canciones no se escuchen en las propaladoras marketineras de la música efímera.

Canciones como "El Visitante", "Los Delirios del Defacto", "Patria al Hombro", "Una Estrofa más", formaron parte del repertorio de aquel sábado. Un listado que además incluyó un set acústico en donde sonaron "Zamba de la Resurección" y "Allá en Tilcara", composiciones que hace un tiempo no estaban dentro del listado de la banda, pero que el respetable goza con la misma intensidad que la canción más pesada del grupo.
El set list de aquella noche se extendió a lo largo de noventa minutos en donde Iorio se dedicó a cantar, realizando comentarios que no opacaron a la música, y que tal vez la enriquecieron un poco, como las sentidas palabras para Hugo Gimenez Agüero, el cantor de la Patagonia, que falleciera hace poco tiempo en un accidente en las rutas argentinas.

Fue aquella ventosa noche de sábado que permitió que confluyeran en aquel lugar miles de almas sedientas de metal, un impecable sistema de sonido, cientos de litros de elixir para aplacar el calor, y una banda que demostró estar en un momento inmejorable. Todos factores que al juntarse, lograron lo que pocos creían posible: que Meet temblara.

 

Texto: Sergio "Bomba" Guzmán ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )
Fotos: Oscar Livera