Calle 13 en Neuquén: La bomba loca
Viernes, 04 de Noviembre de 2011 00:20    PDF Imprimir E-mail
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calle 13
Calle 13 llegó a Neuquén con la idea de derribar prejuicios e instaurar su combo de mensaje unificador más sandungueo desenfrenado. Esto es lo que vivimos desde diferentes lugares del Ruca Che. Lo que se dice, una cobertura en 3D.

 

Entre la gente: pogo, bandera y gym

c13Los primeros temas despabilan después del bullicio: “El baile de los pobres”, “No hay nadie como tú” y “Vamo’ a portarnos mal”.  Hay fiesta. “Identificación” es una de las palabras que mejor describe al show. El sonido, ya no quiero escribir sobre el sonido, pero las letras se entendían poco y esto es casi una aberración en un recital de Calle 13.

En el puestito de la entrada se había terminado el agua mineral para comprar, y en el medio del show René recordó lo agotador y deshidratante que es darle vida a un pogo. Exigió a la organización agua para la gente y empezó a tirar botellitas al aire. La salvación en envases de medio litro.

 “Calle 13 es más que Atrévete”. Con esa frase el cantante reafirmó el uso del reggaetón como puente de unión entre el espíritu activista de la banda y sus audiencias. En el contexto de su aparición, allá por el 2005, el reggaetón era uno de los géneros con mayor llegada a las masas en Latinoamérica. Ellos, por su origen puertoriqueño, mamaron y se nutrieron con esos compases, pero marcaron la diferencia en la calidad e inteligencia musical con que la transitaron por esos ritmos.

René habló entre temas sobre varios de los puntos clave que encabezan hoy los reclamos en países latinoamericanos, con la educación como bandera. Pidió por la gratuidad de las universidades en Chile y apoyó a la lucha estudiantil contra la Ley 30, que pregona educación de nivel superior privada en Colombia. Contó que en su país natal una corporación planea “destruir” el barrio La Perla y que si él tuviera todo el dinero del Estado lo arreglaría con gusto. Pero imagino, su cuenta debe tener varios ceros después del decimal, que seguro alcanzarían para bastante... ¿no les parece?

Lo que generó Calle 13 fueron lágrimas y piel de gallina con el transcurrir de “Latinoamérica”; energía y explosión con “Calma Pueblo”; indignación y repudio con “La Bala”; identificación y aceptación con “El baile de los pobres”; enamoramiento y deseos con “Muerte en Hawai”; y saltos, golpes y una vuelta a la energía más incandescente en el final con “Fiesta de locos”.

Las banderas de la Confederación Mapuche y Zanón se colgaron en el escenario y la remera celeste y blanca con el diez en la espalda terminó sobre el cuerpo habitué del gimnasio. Esta triada de simbología y cultura pintaron de argentinidad al estadio.

Texto: Juliana Biurrún ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )

 

Desde la platea: La familia unita, rendida al baile

c13Desde las gradas se ve todo distinto. Los papis, los abuelos y los niños bailan. Las viejas divertidas deliran con “Atrévete” y los viejos barbudos con morral esconden el lagrimón con “Latinoamérica”.

Se vio la bella danza del pogo, el grupito de chicos que estaban extasiados, las chicas que gritaban sin parar, la que bailaba con los trapos, la de rojo de la grada de enfrente.  

Desde ahí se observó con atención la cintura de la hermana de René. Los pectorales de Residente, las dos rastas largas de Visitante. La banda espectacular que sonó como la puta madre. La manito que iba y venía como un yo-yo desde el hombro del pelado hasta la jeta de cada uno. Un knock out colectivo de lírica y ritmo satánico.

No hay dudas que todos vienen del centro del universo, ahí donde todo es más caliente, fanfarrón y seductor. "En tu sonrisa yo veo una guerrilla, una aventura, un movimiento", cantó Residente, mientras los neuquinos mostraban los dientes y el puño hacia el cielo.

Texto: Romina Zanellato ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )

 

Desde el fondo: La curiosidad no mata

c13a)      “Tito” Trinidad quiere a su barrio, Caimito, de donde salió desnutrido para terminar como leyenda del boxeo mundial.
b)      El límber de coco se hace rallando el contenido del fruto, mezclándolo en una procesadora con agua, azúcar y una cucharada de esencia de vainilla. Se congela en una cubetera con palillos y se sirve como nuestros añorados heladitos de agua.

Esos son dos clarísimos ejemplos de que Calle 13 contagia y genera curiosidad. Apenas dos.

La necesidad de conocer para saber es la que se le critica desde un pedestal innecesario a René Pérez cuando decide bajarse del bondi para preguntar por qué los trabajadores rurales cortan la ruta (¡en Belisle!) y de qué manera los puede ayudar. Es justamente eso lo que lo distingue: ante la exposición masiva atiende desde la foto de una groupie afuera del hotel del Casino hasta el breve encuentro con los obreros de Fasinpat minutos antes de subir al escenario del Ruca Che.

La misma curiosidad lo hizo darse cuenta de que las entradas en la gira argenta de "Entren los que Quieran" eran muy caras. Una queja desde Rosario (tickets a la venta entre 300 y 450 pesos) provocó un tardío intento de intervención sobre algo ya definido por el negocio mismo. Por eso la escasa convocatoria en el Ruca Che (dos mil quinientas personas pagaron su entrada, con suerte) para una banda que pregona la inclusión. La contradicción, ahí mismito, a flor de piel para que cualquier imbécil con el dedito arriba diga: “viste, yo te dije que son caretas”. En fin, un detalle (no menor) que se les escapó esta vez en Neuquén.

Por esa curiosidad Calle 13 es una propuesta auténtica. "Latinoamérica",  el "Gimme Tha Power" de esta década, es espejo del continente y muestra cabal de las desigualdades latentes que no desaparecen construyendo casas para una ONG que opera desde Washington. Igual, un lindo corito cantado por gente con pillow que sirve como broche de oro de un año tremendo para ellos.

"Que escuela de la calle ni escuela de la calle. Para tirarme a mí hay que estudiar", rapeó alguna vez el Residente Calle 13. Gracias por tanta data y sigamos por ese camino lleno de contradicciones discutibles, pero con contenido neto.

Texto: Nicolás Bustamante ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )
Todas las fotos: Oscar Livera