Trastornos Generales: Que la fuerza te acompañe
Lunes, 30 de Enero de 2012 14:42    PDF Imprimir E-mail
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“Un ochenta por ciento de la sala son todos amigos”, dijo contentísimo  Sebastian “Cebolla” Ziade, guitarra y voz de Trastornos Generales. Fue antes del show festejo por la edición de su primer disco, “Ouroboros”, que llegó luego de siete años de espera.

Pero mejor vamos al principio. La noche la abrieron los muchachos de Montaña Sagrada, banda de la camada stoner que viene sonando seguido por la capital neuquina. Riffs pesados y densos hijos de Black Sabbath  (no hay que dejar de decirlo) con algunos cuelgues progresivos. Canciones relacionadas a las temáticas del porro y el desierto. Influencia de Sleep, Earth o Natas, el trío sagrado, con algunos eventuales invitados. Sonó polenta, como acostumbran las bandas que promete Venado Records, el sello de las astas neuquino-porteñas que está pegando fuerte en lo que podría ser la última escena viva del rock neuquino. Aplausos para la banda.

Con el teatro lleno, en su versión mesitas y sillas, comienza la presentación de TG  con disco en mano. Para criticar uso algo que siempre decía mi abuela: “el tiempo nos aburguesa”. Seguimos siendo testigos del auge de un público un tanto desinteresado, paquetón, que hace rato pasó la primera veintena y ya se olvidó de ser aquel que reclamaba el cover o el que, cantito mediante, pedía los bises. Desde nuestras mesas observamos tranquilos, y con la garganta seca, lo que proponen las bandas. ¿Pogo? El tiempo nos aburguesa, abuela. 

Dicho lo dicho, el show de TG superó adversidades. Con un sonido aparentemente producto de la prueba y error (mucho ensayo), bastante complejo, difícil de encasillar, pero que suena fuerte y, a diferencia de años anteriores, bastante pesado. El ahora cuarteto se acomoda frente al dibujo gigante de una serpiente mordiendo su cola (la tapa del disco). Es una alusión al mito griego, también con su versión nórdica, que refiere a la transición eterna, la ciclicidad de la vida, el fin como un comienzo, volver a empezar. Un concepto y temática que utilizaron también para adornar la sala. En el centro de la circunferencia proporcionada por la bicha hubo proyecciones de clásicos del cine como “The Shining” (aka "El Resplandor") de Stanley Kubrick o “La novia de Frankenstein” de la década del 30 (la de Boris Karloff) que le daban al espectáculo un atractivo hipnotizante. 

En medio del set list hubo un tiempo para que “Cebolla” hiciera los agradecimientos pertinentes para demostrar lo contentos que están por su nuevo CD. Después continuaron, con toda la energía y la buena onda que los caracteriza.
 
Emocionados y fundidos en aplausos cerraron la noche del sábado neuquino entre amistades, rockeros viejos y buena leche. Felicitaciones a TG, que sigan muchos más. 
 
 
Texto: Mauricio Reina
Fotos: Magdalena Azcazuri ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )