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Si supieras que es tan fácil salir
Martes, 14 de Febrero de 2012 15:01    PDF Imprimir E-mail
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MaloBueno 

Está bueno cuando el rock le habla a algo. Y también está bueno cuando habla de sí mismo, como lo hace Wallas en "La Octava Maravilla" de Massacre: esa sutil crítica al estado de las cosas en la escena y a la banalización de la música.

Fue corte de difusión en las radios, pero pocos captaron el golpe al riñón que viene desde el mismo título. El rock transformado en una maravilla más: empaquetado, clasificado y controlado para ser entretenimiento sin alterar nada a su alrededor.

"...sus próceres en estampillas
ya no sufren la percusión
aunque ya no es himno
de boicot a Vietnan"
.

Estamos lejos, y bastante, de catalogar a la música actual como motor para levantarse en contra. No es porque sea el fin, aunque todos sabemos que en algún momento de su historia la música tuvo como principal propósito darle la espalda a la guerra y reconocer las miserias de la sociedad, que son exactamente las mismas que las de hoy.

Pocos indicios quedan de compromiso. Un ejemplo bastante actual: en las asambleas antimineras de Cuyo y el noroeste citan a Calle 13 para plantarse frente a la cana sobre la ruta. "Me tienen miedo porque yo no tengo miedo" es su lema, perteneciente a la controvertida "Calma Pueblo". Alguien se detuvo frente a la canción, criticada por ser colaboracionista del sistema, y rescató esa frase para hacerse de valor en tiempos de cianuro.

Otra hurra. Morello tocando en las protestas antisistema en Los Angeles, justificando su Licenciatura en Ciencias Políticas en Harvard. Uno de los pocos artistas de rock que se entrenó en todo sentido para afrontar el estrellato con responsabilidad. Ocho horas de guitarra por día y otras tantas de estudio de las luchas de clases. http://www.youtube.com/watch?v=NwFUwfNy7KA

¿Una más? Miren que no hay muchas. Serj Tankian de System of a Down diciéndole a millones de personas en vivo y en directo, en el primetime del mainstream (ajá, así de careta), que "la civilización se terminó". MTV censurando para completar el cuadro y que mejor no ganen nada nunca más, por las dudas. http://www.youtube.com/watch?v=GjD6K5jaZZc

También me vienen a la mente un par de referencias nacionales. "La madre de este invento, fue la angustia, hoy la industria", cantó Mollo en el último y genial disco de Divididos. Y el Indio Solari denostando hablando de la noche del rock argento y los nuevos referentes, más preocupados por el reviente, en "Vino Mariani".

Pero vuelvo a Wallas, al gordo skater que hizo una pausa entre tanto zombie y crónica policial relatada. Porque hay una partecita, un paréntesis, que aclara y oscurece.

"Cada vez lo extraño más (no es verdad)
laberinto privado
maravilla del mundo".


La negación del nuevo rockstar, que difícilmente quiera salirse de este molde. El cantante admite y dimite. Prefiere posar y hablar en melanco: qué bueno que estuvo ese rock, pero ahora estamos en otra. Se hizo cargo con todo lo que eso significa en la época en la que huir hacia adelante (con los tapones de punta) y sin autocrítica es casi ley.

Levanto un pulgar, mejor los dos. Con esa referencia en la que se incluye le pone el sello a una canción tremenda, de las mejores que he escuchado en los últimos años, de un disco muy bueno como todo lo que sigue haciendo Massacre.

No quería hacer una interpretación del tema ni reivindicar a ninguno de los nombrados anteriormente. Intento simplemente recomendar que escuchen "La Octava Maravilla" esperando que les provoque algo parecido. La frase final, la coronación de la idea, me queda resonando cada tanto cuando camino por la calle: "Si supieras que es tan fácil salir".

 
Es la octava maravilla nena... del mundo. Los diarios y las revistas: no se habla de otra cosa. Llega el canto clandestino y marginal desde Africa.
Es la octava maravilla. Creelo, es el rock. Sus próceres en estampillas ya no sufren la percusión, aunque ya no es himno de boicot a Vietnan.
Cada vez lo extraño más. Laberinto privado, maravilla del mundo.
Los reptiles del chamán simpatizan con Satán y las pistolas son muñecas huecas.
Vuelven a mi y se que me protegen con un cañón desde que nadé sus aguas. Y sé que me protegen con un cañón desde que incendié mi cuarto.
No es verdad que la puerta es blindada. Si supieras que es tan fácil salir.

 

 

Texto: Nicolás Bustamante ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )

 
Contradicciones de un chico rico: revolución o espionaje
Viernes, 03 de Febrero de 2012 13:31    PDF Imprimir E-mail
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MaloBueno 

Todos vimos la película. El chico traicionero ahora está por sacar su proyectito a la Bolsa donde se va a valorar en 100.000 millones de dólares. Es tanta guita que es difícil pensarla. En fin, que el pibe, en épocas complejas donde la CIA y todas las mentes con gorra retrógradas quieren limitar una corriente que va más allá de ellos mismos, publicó una pequeña carta para los hombres de Wall Street. Link acá


Ahí, Mark Zuckerberg, que está por dar el paso capitalista y bursátil más grosso de la historia, tiró frases como que Facebook no fue creado para ser una empresa sino para cumplir una acción social, "para hacer un mundo más abierto y conectado".

Dice, en un sabio análisis, que el mundo cambió. Que estamos ante una revolución de los medios de comunicación tradicionales. Que estamos en un punto clave de la historia. "Vivimos en un momento donde la mayoría de las personas del mundo tiene acceso a internet o a un teléfono celular, herramientas básicas necesarias para empezar a compartir lo que estamos pensando, sintiendo, haciendo con quienquiera que queramos".

Y ahí, punto seguido, dice "the power to the people". Se calzó los lentes redonditos, el pelito largo y la guitarrita en la cama blanca para decir que Facebook aspira a crear un servicio de comunicación que le da el poder de compartir a la gente y de transformar así las instituciones e industrias.

"Hay una gran necesidad y una gran oportunidad de conectar a todos en el mundo, de darles a todo la voz para transformar la sociedad futura", dice el creador del Caralibro.

El hombre que revolucionó todo robándole la idea a un par de despistados. Que craneó una plataforma virtual de conexión ilimitada, que cambió la forma de relacionarse (de chamuyar también), una mente inquieta que buscó superarse todo el tiempo fue el que la semana pasada salió de la cueva de Twitter y dijo, después de dos años de silencio, que la ley SOPA era una garcha.

Ahí, la revolución. Él, que es el futuro, que cambió el futuro, que ve más allá del hoy, les está diciendo a los monigotes de traje que hagan lo que hagan, nada va a detener lo que la gente está haciendo. Porque internet es una bomba inmanejable. Sabrán lo que escribimos, sabrán con quién nos relacionamos, cuánta plata tenemos en el banco, cuánta porno miramos en el laburo, cuantas veces obsesionamos con el mismo perfil facebookeando, por qué cuadra estamos caminando, pero no podrán detenernos.

Me salta la revolucionaria, lo sé. Es todo tan contradictorio. El tipo dice la justa y larga a la bolsa su empresita en 100 mil millones de dólares. Me recuerda una canción sobre quién usa a Adidas y a CocaCola pero nos hace pagar una fortuna por verlo tocar. ¿Qué onda?

Mas allá de las voces que "mandan", la libertad es un camino. Las herramientas del futuro las crean sátrapas como estos. Hay que amigarse y aprender a usarlas, a doblegarlas, a mantenerse conectado con lo que ocurre en el mundo, a hackear lo establecido. A moverse.


Texto: Romina Zanellato ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 


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