| El Bigotazo, un hit de precisión quirúrgica | ||||
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- "Yo creo que va como trompada", responde otro, pero a este desde la vereda no lo puedo ver. De fondo suena "El Murguero" de Los Auténticos Decadentes (conocido en mi cuadra y en la tuya como "Tutá Tutá") en una versión midi súper berreta. Arriba una voz horripilante. Un rolinga de birra, pancho y karaoke pega un alarido que dice algo así como: "Se viene Jorge Sapag, Jorge Sapag, Jorge Sapag! / Se viene Jorge Sapag, Jorge Sapag, Jorge Sapag!" Sigo caminando por esa vereda con una certeza. No saben cómo hacer frente desde el ala azul del MPN a la gran empatía que ha generado el hit "El Bigotazo", del resucitado Jorge Omar Sobisch, fabricado por algún creativo al mando de una agencia top de publicidad con algo más que doce pesos. Un creativo exitoso, porque su trabajo cumplió con creces, que el domingo pasado se habrá comido ese asado que uno siempre cree merecer. "Juntos, podemos hacerlo / Juntos, para hacer más grande Neuquén... " El jingle abúlico que metieron en las radios y que termina con un locutor sentenciando "¡Jorge Sapag Gobernador!" les quedó vacío, obsoleto. Y ya no es más el cambio que no se nota, ahora piden que votemos todos. Las víctimas del vaciamiento tenemos que ir a las urnas porque nos lo pide el sector azul, impoluto, dueño de un poder que ganaron traicionando todo lo que les dio ese del "bigotazo, tazo tazo tazo". Y desde afuera del inmenso tupperware que es el MPN también miran los otros. Mira Mansilla medio preocupado porque caducó su "Mariano Va" y encuentra invadido su diminuto espacio en el imaginario provincial. Su jingle repleto de paisajes provinciales berbelezcos ahora suena todos los días antes de los panoramas informativos, seguramente por gentileza de las emisoras. Sí, somos recontra ingenuos. ¿Podremos reconocer algún día que "El Bigotazo" es la punta de lanza de la mejor campaña política que se ha realizado en Neuquén y una de las mejores de la historia reciente de nuestro país? ¿Puede una canción compuesta y una valija llena de guita levantar la imagen de un tipo que fue anunciado hasta el hartazgo como "muerto político"? Evidentemente sí. Habrá que ser más inteligentes entonces a la hora de elegir el "Tutá Tutá", un par de pinceladas negras o el Windows Movie Maker como opciones válidas. Todos vimos ese bigote, nos provoca angustia y malestar, pero no tenemos idea de cómo apartarlo de nuestra vista. Algo hay que hacer, pero bien planeado.
Por Nicolás Bustamante |



- "¿Y este qué te parece?", dice el primero que alcanzo a divisar sentado en una silla.

