| Aquí estamos de pie o perdono pero nunca olvido | ||||
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Desde los ’80 y’90 que no ocurre algo así. Sólo lo había conseguido Soda Stereo. Tal vez podemos agregar a Los Fabulosos Cadillacs, pero en menor medida. Después, un poquito más acá en el tiempo, los inmensos Café Tacuba se acercaron bastante pero siempre como una banda alternativa. Entonces sí, me convenzo a mí misma, desde Soda Stereo que no hay una banda latinoamericana. Que recorra punta a punta nuestro continente y que sea igual de celebrado por cada uno de los países de habla hispana, tan distintos entre sí, tan castigados de igual manera. Pero la historia nos sorprende, hoy, décadas después, los dos puertorriqueños irreverentes de Calle 13 están conquistando la latinidad a fuerza de viajes constantes, recitales en los lugares más remotos –como General Roca- y una traslación de esos sonidos que encontraron en su camino en cada uno de sus discos. Sin embargo, no sólo es la popularidad. Calle 13 está logrando lo que nadie más pudo realizar: representar y plasmar una situación social en toda América Latina, un sentimiento político de las nuevas generaciones que acompañan a estos impulsos de cambio, a estos proyectos presidenciales, a esta nueva izquierda. Hasta ahora, las bandas que habían conseguido la masividad y aceptación latina cantaban sobre los grandes temas individuales de la humanidad -valga la contradicción- el amor, la música, la muerte, la droga y, como excepción, había esbozos de denuncias sociales, pero ninguno izó la bandera de los pueblos, de lo colectivo. Estos dos puertorriqueños, que viven en una isla anexada a Estados Unidos, con una democracia minúscula y pisada por el gigante que, encima, habla otro idioma, no le tienen miedo a las confrontaciones “porque yo me crié con invasiones”, canta Visitante. Así, con la bronca acumulada por la opresión, salieron a recorrer el continente. Sin negar las influencias yanquis –con el obvio rapeo de su voz-, la dupla de Calle 13 salió a unir muchos pueblos en un mensaje poderoso, revolucionario. Calle 13 no es un sólo reggaeton para bailar. Calle 13 no es sólo lírica soberbia. Calle 13 no es un lomo escrito y una minita en minifalda. Calle 13 está cambiando la concepción de música latina. Calle 13 está uniendo, a través de su música, un movimiento social que comenzó hace un par de años en los estratos más burocráticos y hoy, de a poco, está siendo abanderado por más jóvenes. Lo que digo está en su música. En su segundo disco, “Residente o Visitante”, la sexta canción, “Llegale a mi guardida”, en colaboración con Vicentico, René Pérez Joglar, el llamado “Residente”, ese que siempre está en cuero y se hace rayitas en el pelo, empezó esta movida sin ninguna timidez: “Soy un guerrillero de la tierra, nacido y criado en la sierra, entre la maleza, por la cordillera de la guerra”. Y así comienza una de las canciones más fuertes del álbum, lleno de ira, “con el ejército del pueblo en primer plano”, sin embargo, es Vicentico el que se la juega, el que no descarta el rol de la “bomba suicida” en la venganza para el imperio. Un par de temas más allá está “Pal Norte”, dedicada a todas las madres latinoamericanas que no tienen consigo a sus hijos, porque no les quedó otra que irse a probar suerte a otras tierras, o porque se los llevaron a la fuerza. Ahí, Bolivia, Perú y el Norte argentino están por todos lados, en cada sonido que encara el multifacético “Visitante”, llamado Eduardo José Cabra Martínez, el tímido del sombrerito. En su tercer disco, “Los de atrás vienen conmigo” la apuesta se concentró en una canción, “La Perla”, de un impacto mucho más fuerte. Con el fabuloso panameño Rubén Blades y la escuela argentina de percusión La Chilinga crearon una oda a los barrios humildes de Latinoamérica, se lo dedicaron a “los que trabajan con un sueldo bajito para darle de comer a sus pollitos”. Calle 13 en 678... “La música tiene más poder de convocatoria que muchos políticos, ocupa un lugar bien importante porque llega directo a la gente”, dijo Residente el 24 de noviembre de 2010 en el programa 678 de la Televisión Pública. “Cuando uno hace una canción es para siempre, estás documentando un momento. Nosotros intentamos documentar este momento para que los cambios ocurran pronto y para darle fuerza a los que luchan ahora”, agregó. Y habrá sido esa fabulosa reflexión la que lo impulsó a escribir “Entren los que quieran”, el cuarto y último disco de Calle 13. Todo lo que esos dos muchachos vieron durante estos años germinó y dio los mejores resultados que se pueden esperar: un himno: “Latinoamérica”. Es la séptima canción del disco, es inmensa, es emocionante, es una síntesis tan poderosa de 200 años de historia, es la fuerza física de nuestros hombres, la fortaleza indestructible de nuestras mamás, la ideología de nuestra naturaleza. Comienza chiquita con una tímida poesía y se vuelve lo más fuerte que sonó en nuestra conciencia. El ritmo majestuoso que compuso Visitante, la descripción tan acertada de Residente y, como punto máximo, la voz de tres diosas latinoamericanas. Totó la Momposina, una señora cantante colombiana, primera militante para preservar los elementos africanos e indígenas en el folclore de su país. Susana Baca, la voz sexagenaria de Perú. Y María Rita, la más joven, la brasileña fabulosa que traduce al portugués para unir. Video no oficial de Latinoamérica... Para muchos no es más que una mala banda de reggaeton. Sólo conocen el “Atrave-te-te” que taladró el cerebro durante meses en las radios de moda. Para otros no son más que una bandita de ‘niños bien’ que se hacen los rebeldes. Sin embargo, hay que abandonar el orgullo boludo de rockero, bajarse un disquito, escucharlo atentamente y sacar sus propias conclusiones. Mientras tanto, la letra: Soy…soy lo que dejaron Soy toda la sobra de lo que se robaron un pueblo escondido en la cima mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima soy una fabrica de humo mano de obra campesina para tu consumo frente de frío en el medio del verano el amor en los tiempos del cólera mi hermano el sol que nace y el día que muere con los mejores atardeceres soy el desarrollo en carne viva un discurso político sin saliva las caras mas bonitas que he conocido soy la fotografía de un desaparecido la sangre dentro de tus venas soy un pedazo de tierra que vale la pena una canasta con frijoles soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles soy lo que sostiene mi bandera la espina dorsal del planeta es mi cordillera soy lo que me enseño mi padre el que no quiere a su patria no quiere a su madre soy América latina un pueblo sin piernas pero que camina. Tu no puedes comprar el viento, tu no puedes comprar el sol Tu no puedes comprar la lluvia, tu no puedes comprar el calor Tuno puedes comprar las nubes, tu no puedes comprar los colores Tu no puedes comprar mi alegría, tu no puedes comprar mis dolores Tengo los lagos, tengo los ríos tengo mis dientes pa cuando me sonrío La nieve que maquilla mis montañas Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña Un desierto embriagado con peyote Un trago de Pulque para cantar con los coyotes Todo lo que necesito Tengo a mis pulmones respirando azul clarito La altura que sofoca Soy las muelas de mi boca mascando coca El otoño con sus hojas desmayadas los versos escritos bajo la noche estrellada Una viña repleta de uvas Un cañaveral bajo el sol en cuba Soy el mar caribe que vigila las casitas Haciendo rituales de agua bendita El viento que peina mi cabello Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello El jugo de mi lucha No es artificial Por que El abono de mi tierra es natural Tu no puedes comprar el viento, tu no puedes comprar el sol Tu no puedes comprar la lluvia, tu no puedes comprar el calor Tuno puedes comprar las nubes, tu no puedes comprar los colores Tu no puedes comprar mi alegría, tu no puedes comprar mis dolores Trabajo bruto pero con orgullo aquí se comparte…lo mío es tuyo este pueblo no se ahoga con marullos y si se derrumba, yo lo reconstruyo tampoco pestañeo cuando te miro Para que te acuerdes de mi apellido La operación cóndor invadiendo mi nido perdono pero nunca olvido Vamos caminando Aquí se respira lucha Vamos caminando Yo Canto por que se escucha Vamos dibujando el camino Estamos de pie Vamos caminando Aquí estamos de pie Por Romina Zanellato
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Desde los ’80 y’90 que no ocurre algo así. Sólo lo había conseguido Soda Stereo. Tal vez podemos agregar a Los Fabulosos Cadillacs, pero en menor medida. Después, un poquito más acá en el tiempo, los inmensos Café Tacuba se acercaron bastante pero siempre como una banda alternativa. 

