| Radiohead: Gracias por existir | ||||
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Como todos sus antecesores, esta creación de ocho temas y un poco más de 30 minutos cobra fuerza a medida que se lo escucha una y otra vez. En la primera escuchada uno puede reaccionar decepcionado: no es como In Rainbows. No llega a esos lugares galácticos de excitación. Sin embargo, no paran de saltar al oído soniditos raros que crean un ambiente sensorial tan sensible como sólo Radiohead puede hacer. Los arreglos del inmenso Jonny Greenwood te llevan en un viaje casi acuático por todo el disco. Con Bloom, el primer tema, te sumergís despacio a un mar de emociones otoñales, días de frío, hojas amarillas, un roble de mil años en el patio de una casa, un campo en las afueras de Inglaterra. El disco comienza con sonidos que recuerdan más a la época post Kid A y pre In Rainbows, característicos por esas atmósferas tan especiales creadas por la voz inmaculada de Thom Yorke y los loops, las guitarras, la electrónica de Greenwood. Todos esos ingredientes hacen de esos “soniditos” un viaje emocionante por la música de estos cinco muchachos de Oxford, que jamás dejan de sorprender. “Little by little”, tal vez una de las grandes canciones del disco, tiene unas bellas guitarras de galope y sirve de perfecto puente entre “Morning Mr. Magpie” y “Feral”. Esta última es un cortocircuito bien oscuro, digno de “Hail to the thief”. Y de golpe, el corte del disco. “Lotus flower” rompe con lo que se daba y abre una nueva etapa en estos ocho temas, una etapa de iluminación, de sonidos superiores. Tal vez será el nombre, la flor del loto, que tantas cosas significa para la media humanidad que está del otro lado del mundo, en oriente. El video de este tema se colgó en la web de Radiohead al instante en que adelantaron un día la distribución de su disco, sólo por la luna llena. En un par de horas ya tenía un millón de vistas en Youtube. Y es la síntesis perfecta: York con sus bailes epilépticos, como los que dio en el escenario del Club Ciudad de Buenos Aires, en el Quilmes Rock del 24 de marzo de 2009. Y después viene “Codex”, una oda de piano para mostrar la voz increíble que tiene York, de tan grande espectro. Que se combina perfecta con “Give up the ghost”, para crear un ambiente menos electrónico que la primera parte pero de una carga emocional aplastante. Y claro, se dejaron lo mejor para el final, “Separator”, que es la canción más larga del disco, de 5 minutos y medio, la que más se deseará escuchar en vivo, la que tal vez haga sacudir el cuerpo con las epilepsias de York.
Al que no le interesa Radiohead, este disco no llamará su atención. The king of limbs funciona como un escalón a algo más, que quién sabe si vendrá, pero te deja expectante, con ganas de más. Ellos agradecieron porque los hayamos esperado, desde este lado minúsculo del universo agradecemos que existan. Y ojalá vuelvan.
Por Romina Zanellato |



“Es luna llena, es viernes, bajatelo si querés”. Así nos dieron la bienvenida en su Deadairspace al tan esperado nuevo disco, The King of Limbs. Y como la que escribo soy yo, no puedo decir menos que Radiohead es la mejor banda de rock de los últimos 20 años.
El que esperaba algo como In Rainbows se decepcionará. El que no esperaba nada y buscaba sorprenderse, lo hará. 

