Steve Jobs: Al infinito y más allá
Miércoles, 05 de Octubre de 2011 23:26    PDF Imprimir E-mail
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Hoy falleció Steve Jobs, un tipo que fabricaba todo lo que su imaginación le proponía. Hay en su obra un molde: una historia sufrida por donde la mires, pero siempre ligada al progreso humano y a la innovación útil y práctica.  

¿Por qué dedicarle tiempo a un magnate yanki que nos convenció a la hora de vendernos todo lo que nos ofrecía?

Primero nos brindó junto a sus socios de Apple la herramienta más poderosa con la que contamos en la actualidad: el computador en su forma más básica, hoy potenciado y diversificado.

Más tarde, expulsado de su propia compañía, inventó una nueva forma de entretenernos y de visualizar el mundo. Fundó Pixar y trabajó junto al genial George Lucas para que las animaciones sean más realistas. Logró convencernos de que todo lo que había en la pantalla era real y que podíamos compenetrarnos con una historia y personajes inventados de la nada.

Casi al mismo tiempo volvió a Apple para ofrecer sus últimos años a intervenir directamente en la cultura. Craneó los aparatos que marcaron y marcarán el camino en materia tecnológica.

A nosotros nos toca hablar de su papel “cultural”. Entonces admitamos que Jobs es el principal responsable de la revolución interna que sigue viviendo la música. Es uno de los destructores de la idea artística del “concepto” y uno de los impulsores de la democratización de las canciones, aunque siempre con su veta eficientemente comercial. Nos regaló el IPod, uno de los grandes responsables de los cambios que comandó la nueva generación de jóvenes capaces de hacer diez cosas a la vez.

Hay aquí muchas aristas que no se discutieron sobre sus actos, entre ellas su implicancia en un modelo de comercio preestablecido que nunca se atrevió a desafiar. En sus capacidades y posibilidades tuvo la chance, pero prefirió seguir respetando las reglas de un juego que viene ganando desde hace más de 20 años.

 Algo que es muy cierto es que Steve Jobs, así como lo vimos, fue un tipo revolucionario que caló tan hondo en la cultura que muchos todavía no saben cómo resolver los paradigmas que planteó.

¿Se fue un tipo que cambió nuestras vidas? Sí, lo hizo y eso ya es incuestionable. ¿Podremos seguir viviendo sin su legado? Es evidente que hay muchos más cerebros como el suyo planificando qué es lo que vos o yo vamos a estar haciendo durante los próximos veinte años. Steve se fue al infinito y más allá.

 

Texto: Nicolás Bustamante