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"No tomo eso porque se me apaga la tele loco", decía el Bomba Guzmán mientras los que estábamos ahí (Aníbal Levaggi y el "Cofla" de El Acople, Gastón Moreno, Marce García de Agenda Regional, Waly Barros, Pablito Todero, María Vacarezza, Nachito Girón, el genio de Diego Adoue y yo) le ofrecíamos speed con vodka. Sonaba Karamelo Santo en el escenario principal del Cosquín Rock 2006, el segundo al que íbamos como acreditados por Comahue Rock.
Esa es una de tantas imágenes que se vienen a la mente, la del "Bomba" danzando con Karamelo con remera de Riff y cara de malo. No importaba nada y el reloj marcaba las 18:30 de un ¿viernes? de esos inolvidables en las sierras de Córdoba.
En algún momento se mantiene el rollo mental que te trae las polaroids del reviente junto a la de los abrazos y el grabador registrando alguna entrevista con Lolo de Miranda!. Ese Cosquín lo cubrimos desde un cyber en Carlos Paz. De tanto en tanto yo hacía móviles para LU19 porque mi amigo José Paredes me rompía las pelotas para que aproveche y salga por la radio contando lo que veía. Así llegué a hacer un despacho en el medio de un partido de Cipolletti con Lalo Brodi contándome que era fana de Bersuit y Gieco. Ponele.
Otro día. Afuera del predio un hippie se proclamaba campeón mundial del porro armando a dos metros de la cana. Diez minutos después estábamos remojando las patas en el barro del lago San Roque, después vimos a los Siete Remedios en el escenario Beldent muriéndonos de calor. Más tarde disfrutamos uno de los últimos recitales de Pappo, que preguntaba bardeando "¿Quienes son estos de Molotov, que me apuran?. Al mismo tiempo sonaba Sepultura en otro lado y el Bomba se sacaba una foto con los Barón Rojo levantando los pulgares. Así de groso. Muchísimas de esas experiencias en algún lugar entre mambo y mambo aportan para entender por qué uno quiere tanto este espacio. Experiencias personales, sensoriales, que te llevan inevitablemente a hacer amigos. O a delirar que podés armar con tus compañeros una función de presentación de DVD porque la gente es tan copada que va a ir a tomar una cerveza y a perderse un rato en la melancolía de la historia de los Foo Fighters o los Pearl Jam. Todo eso. Aguante. Texto: Nicolás Bustamante (
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