| Contradicciones de un chico rico: revolución o espionaje | ||||
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Todos vimos la película. El chico traicionero ahora está por sacar su proyectito a la Bolsa donde se va a valorar en 100.000 millones de dólares. Es tanta guita que es difícil pensarla. En fin, que el pibe, en épocas complejas donde la CIA y todas las mentes con gorra retrógradas quieren limitar una corriente que va más allá de ellos mismos, publicó una pequeña carta para los hombres de Wall Street. Link acá. ![]() Ahí, Mark Zuckerberg, que está por dar el paso capitalista y bursátil más grosso de la historia, tiró frases como que Facebook no fue creado para ser una empresa sino para cumplir una acción social, "para hacer un mundo más abierto y conectado". Dice, en un sabio análisis, que el mundo cambió. Que estamos ante una revolución de los medios de comunicación tradicionales. Que estamos en un punto clave de la historia. "Vivimos en un momento donde la mayoría de las personas del mundo tiene acceso a internet o a un teléfono celular, herramientas básicas necesarias para empezar a compartir lo que estamos pensando, sintiendo, haciendo con quienquiera que queramos". Y ahí, punto seguido, dice "the power to the people". Se calzó los lentes redonditos, el pelito largo y la guitarrita en la cama blanca para decir que Facebook aspira a crear un servicio de comunicación que le da el poder de compartir a la gente y de transformar así las instituciones e industrias. "Hay una gran necesidad y una gran oportunidad de conectar a todos en el mundo, de darles a todo la voz para transformar la sociedad futura", dice el creador del Caralibro. El hombre que revolucionó todo robándole la idea a un par de despistados. Que craneó una plataforma virtual de conexión ilimitada, que cambió la forma de relacionarse (de chamuyar también), una mente inquieta que buscó superarse todo el tiempo fue el que la semana pasada salió de la cueva de Twitter y dijo, después de dos años de silencio, que la ley SOPA era una garcha. Ahí, la revolución. Él, que es el futuro, que cambió el futuro, que ve más allá del hoy, les está diciendo a los monigotes de traje que hagan lo que hagan, nada va a detener lo que la gente está haciendo. Porque internet es una bomba inmanejable. Sabrán lo que escribimos, sabrán con quién nos relacionamos, cuánta plata tenemos en el banco, cuánta porno miramos en el laburo, cuantas veces obsesionamos con el mismo perfil facebookeando, por qué cuadra estamos caminando, pero no podrán detenernos. Me salta la revolucionaria, lo sé. Es todo tan contradictorio. El tipo dice la justa y larga a la bolsa su empresita en 100 mil millones de dólares. Me recuerda una canción sobre quién usa a Adidas y a CocaCola pero nos hace pagar una fortuna por verlo tocar. ¿Qué onda? Mas allá de las voces que "mandan", la libertad es un camino. Las herramientas del futuro las crean sátrapas como estos. Hay que amigarse y aprender a usarlas, a doblegarlas, a mantenerse conectado con lo que ocurre en el mundo, a hackear lo establecido. A moverse. Texto: Romina Zanellato ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )
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