En el pogo Comments

Las Pelotas: de amistades y canciones aprendidas

LP2

El show del viernes por la noche, en Meet, simplemente, fue el reencuentro con una banda que viene viajando hace muchos años, y que un día volvieron. Comahue rock fue a ver a Las Pelotas, y esto pasó.

TextoUmawtufe Wenxu
Twitter: @umaw

Fotos: Marco Ragni
Twitter: @moragni

21.hs. Llegamos a Meet. Se supone que en unos minutos, debería comenzar un show muy esperado por aquellos que vivimos en este territorio. Un show en el cual nos encontrarnos con la historia del rock de acá, con gente que forma parte de un legado que nunca se olvidará. Las Pelotas forman parte de ello, y la gente responde yéndolos a ver.

Yo, particularmente, no los veía desde Cosquín, y tenía una deuda que saldar.

A esa hora, ya casi no se puede avanzar caminando, y nos apuramos a buscar un lugar cómodo, cerca del escenario, para apreciar la escena que se nos viene; en el mientras tanto, bebemos refrescos en el “patio” del lugar, (que no es otra cosa que la salida de emergencia lateral) y charlamos con amigos que van cayendo de a uno. No esperaba encontrarme con tanta gente, y eso que a algunos no los conozco del todo.

Cuando entramos, casi no queda lugar sin ocupar. Me llama la atención familias que ha venido con sus hijos, quizás a mostrarles algo que ellos vivieron hace muchos años. Aunque no todo tiempo pasado fue mejor, dice Luis Alberto, “mañana es mejor”. Y esa frase cobra sentido cuando me doy cuenta que ese chico, de unos 12 años (y que este probablemente sea su primer show) dirá años después: “yo ví a Las Pelotas, yo estuve ahí”.

22hs: A este cronista le duelen los pies. Pero no se impacienta. Mi compañero no se queja de nada, al menos no en voz alta. Ya no entra nadie más, pero jóvenes pogueros avanzan pidiendo permiso, otros, empujan. Miro con odio a más de uno, pero mis instintos vengativos mueren ahí. Así es esto. Si no te bancas el pogo, simplemente no entres en él.

22.30. La impaciencia y los gritos hacen que se haga cada vez más complicado ser Las Pelotas en ese momento. Hasta que finalmente salen.

El resto del show, fue enteramente memorable. Clásicos. Románticos. Luchadores. Fiesteros. Rock. Pero lo más importante, después de haber escuchado un sinnúmero de temas, y cantar el 90 % de ellos, es que llegué a la conclusión de que Las Pelotas, es decir, sus integrantes, son compañeros de un viaje. Las miradas cómplices entre Daffunchio y Gabriela no son de una mañana. Son años de recitales, años de rutas recorridas, ciudades, gente, notas y discos.

El resto es anecdotario. La lista, amplia y potente, terminó con el “Ojo Blindado” y con más de 2 mil personas en el recinto, aunque esos datos los sabría horas después. Pero para este cronista, el show terminó cuando sonó “Bombachitas Rosas”.

Esta vez, si me sabía la letra.

Revisa acá la galería de fotos, a cargo de Marco Ragni

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