En el pogo Comments

Que el Pasto siga creciendo.

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El Festival Pasto tuvo su primera edición en febrero del 2014. Si te lo perdiste, acá te acercamos la crónica que publicamos en aquel momento como para que tengas presente alguna de las cosas que se vivieron ese fin de semana, que fue en definitiva un encuentro de bandas regionales en donde lo cooperativo primo por lo individual. Hubo Pogo, Baile, Brebajes, Música, Aire y Río. Quienes hacemos Comahue Rock, esperamos que haya una nueva edición.

Texto: Cristina Rosales.
Twitter: @CrisRosales

Fotos: Magdalena Azcazuri – Marco Ragni – Betty Porter 

Cuando dije que iba a viajar a Neuquén sólo para ir al Pasto, me dijeron “¡Vos estás loca!”. Fue ahí cuando confirme dos cosas: 1. El público sigue sin respetar el esfuerzo de los artistas locales. 2. Estoy haciendo las cosas que amo y no las pienso dejar de hacer.

¿Loca? ¿Por qué puedo sacar los pasajes y entradas para viajar a Bs.As y no al revés? ¿Por qué puedo gastar plata para ir a ver a artistas que jamás me van a dirigir la palabras, pero no para ir a ver a mis amigos, a quienes admiro por lo grandes personas y los excelentes artistas que son? ¿Cuál es la diferencia? Nosotros, el público.

El Festival Pasto, fue una fuerte declaración y consolidación de convicciones que se vienen propagando hace años. Entre programas de radio, fanzines, discos, EP’s, recitales al aire libre, teatros y covachas varias. Un evento tras otro, haciéndolos cada vez mejor, aprendiendo paso a paso, superándose ampliamente para ellos y para con los demás, para con nosotros, los que estamos abajo del escenario.

Y me podrán decir que siempre se ven las mismas caras, pero nadie se pregunta por qué. Desde la perspectiva y el conocimiento de quien suscribe esta humilde nota, les puedo decir que yo no he visto otras caras con ganas de modificar los cimientos de los artistas patagónicos y de los alrededores, o al menos no han sacado la tierra suficiente de donde los han intentado enterrar.

He ido a reuniones de la Asociación de Músicos Independientes y la verdad, que son siempre los mismos, pero muchos después quieren sumarse a esos beneficios a costa del esfuerzo de otros. Y yo no hago música, no escribo canciones, no me animo a subir a un escenario. Yo estoy abajo: escuchando, acompañando, comprando discos, siguiéndole los pasos a los artistas que me gustan… Haciendo el aguante, como público.

“Si quieren seguir tocando en los bares de la noche neuquina, que sigan, no hay ningún problema, pero no es a los que nosotros aspiramos. Nosotros estamos laburando para ir un paso más allá. Este es el primer Pasto, si quieren tocar en el otro, aca hay que laburar”, esa es la esencia y la base de lo que construyen los artistas, productores, prensa, fotógrafos, sonidistas, amantes de la música y el arte.

Equipos de personas que merecen ser reconocidos, no sólo por su esfuerzo, sino por la calidad de su música, por el valor de su trabajo, porque esto es el Pasto que crece desde el empeño y las convicciones. Que emerge desde el aguante de los que están arriba del escenario y detrás de un evento. Y sí, ser músico, productor, prensa, fotógrafo, artista, también es un laburo.

Baile, Pogo y Pasto.

El Pasto tomó el camping más grande de Balsa de las Perlas y los transformó en un Festival al que asistieron más de 600 personas de Río Negro, de Neuquén y de otras provincias también. Durante tres días centenares de personas clavaron carpa, conservadora y buena onda en el predio. Dos escenarios: Uno soundsystem donde sonaban los dj’s, rimas pegajosas y la gente bailaba al son; mientras sobre el otro se subía una bandas detrás de la otra en el horario acordado en la grilla. Hubo baile, hubo pogo, hubo fiesta, hubo coros, gritos y chiflidos de alegría, de pasiones por la música que no quedaron olvidadas. Vi familias, niños, grandes, amigos, primos, abuelas. Hasta hubo gente que se llevó a su mascota para que no se lo perdiera. Posta, vi un pibe paseando su perro con correa, los dos días.

El que dijo que quedaba a trasmano, tenía razón, pero el que no fue por eso… Se perdió un excelente evento, se perdió a Puel Kona reivindicando sus raíces, se perdió a Primer Vuelo demostrando que la música también puede sonar en el aire. Se perdieron la vuelta de los Another Freak que fusionó voces con “el enano” Alex Heduvan, se perdió la vuelta de los que escuche decir que eran los Beatles patagónicos: Ruido Explicito. Se perdió el pogo de El Viejo Rey, las melodías de La Estafa Dub, las voces de Elessar, el blues con Damian Duflos & The Blues Jukebox, la fiesta de Los Chantas. Todo eso y muchísimas bandas más, Dj’s, bailarinas, feria de discos, fotografías, río, aire, asaditos, mates, buena onda. Para el próximo no se queden con las ganas de ir.

¿Y saben que es lo choto? Mientras escribía esto, me enteré que hubo un manchón en el pasto; un manchón que vamos a tener que sacar entre todos y seguir trabajando para que no suceda en el próximo. No quería terminar así la nota… Porque reitero y sostengo: El Pasto los regamos todos. Los músicos, los productores, la prensa y el público.

Hagamos que el Pasto crezca, cuidémoslo, que cuando nos encontremos en el próximo tiene que estar alto. Como público que me considero, de mi parte, les digo: Gracias.

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